La tercera y última conferencia del proyecto internacional Making Histories se llevó a cabo con una nutrida participación de investigadores e investigadoras de distintos países, y estuvo dedicada a reflexionar sobre los actores, las visibilidades y las prácticas involucradas en la construcción de la historia.
A lo largo del encuentro se desarrollaron dos grandes ejes de trabajo. En una primera instancia, las y los participantes debatieron en torno a las representaciones y negociaciones de pasados conflictivos o difíciles, tanto en la enseñanza formal como en ámbitos informales de educación histórica. Este espacio permitió poner en diálogo experiencias, enfoques y desafíos vinculados a la forma en que las sociedades abordan memorias controvertidas y disputadas.
El segundo eje estuvo centrado específicamente en la construcción del género en historias mediadas de diferentes maneras, ya sea en museos, en la escuela o en los entornos digitales. Las mesas y paneles contaron con la participación de referentes del campo de los Estudios de Género y la Historia, y abrieron un espacio de reflexión crítica sobre los roles de género en las imágenes del pasado que circulan socialmente, las ausencias de determinados actores históricos en los discursos hegemónicos y las diversas prácticas de apropiación y resignificación de esos relatos en distintos contextos.
Las discusiones giraron en torno a preguntas clave como el modo en que los pasados difíciles se relacionan entre sí, qué aprendizajes pueden surgir del intercambio entre investigadores que trabajan en contextos sociales diversos y qué pueden aportar mutuamente quienes enseñan historia en ámbitos formales e informales. Asimismo, se analizaron las formas en que las identidades de género influyen en la producción de narrativas históricas, cómo se reproducen o desafían las construcciones occidentales del género en los relatos sobre el pasado y de qué manera el género se entrelaza con procesos de racialización y clasismo en la construcción del “otro”.
La conferencia reafirmó la importancia de incorporar una perspectiva de género en el análisis histórico y educativo, y dejó como balance un rico intercambio de miradas que contribuye a pensar nuevas formas de enseñar, investigar y comunicar la historia en sociedades atravesadas por memorias diversas y en disputa.


